Pelotero regaló una bola firmada
al Centro Gallístico
Su gallera
hizo homenaje a Pedro Martínez
Una de las peleas celebradas en el Centro
Gallístico
José Delio Jiménez
Polanco, administrador gallera del 9
Haber
participado en un homenaje hecho por la Gallera del 9 que
administra a Pedro Martínez, quien dejó en el
centro gallístico una pelota de béisbol firmada,
grabar un programa en la gallera con Sábado Gigante
y ver la venta de un gallo en un millón de pesos, son
las experiencias que no se borran en la historia del gallero
José Delio Jiménez Polanco.
El
administrador de la Gallera del 9, que lleva funcionando más
de medio siglo en el sector Cansino Primero de la zona oriental
de la Capital, nació en un campo de La Vega llamado
La Torre.
El
padre de José Delio, Santiago Jiménez falleció
cuando tenía dos años de edad, por lo que se
crió con su madre, Adela Polanco, quien fue gallera
y les decía a sus hijos, 14 hermanos, que si decidían
jugar algún juego, que se decidieran por los gallos,
y ahora son todos galleros
El gallero José Delio, quien llegó hace 34 años
a la Gallera del 9, tiene ocho hijos. Son ellos José
de los Santos, Inocencio Santiago, Deixis Josefina, Jorge
Manuel, Ángel Jiménez y José Dayan, Juana
María, y Susy Mariel, la más pequeña.
Las
vidas de sus hijos las tiene planificadas. Los tiene a todos estudiando,
y a pesar de que a ellos les gustan los gallos, que lo jueguen después
que se hagan profesionales, nunca antes de prepararse.
José Delio tenía unos siete u ocho años cuando
comenzó a visitar la gallera, que estaba cerca de su casa
materna, y emigró a los 15 años hacia Santo Domingo,
en el 1957, estableciéndose en el sector de Villa Juana,
de la Capital.
De sus tiempos de adolescente recuerda al gallero Daniel Rosa, quien
tenía una gallera llamada La Torre, al igual que el pueblo,
y dejó un hijo gallero como él, Miguelito Rosa.
Al
llegar a la Capital comenzó a visitar la gallera Cristo Rey,
ubicado en la calle Nicolás de Ovando, bajando, en el sector
del mismo nombre.
Cuenta que esa gallera fue traslada a Villa Mella, donde le dicen
El Torito, y que ahora llaman Salvador Henríquez, y recuerda
de la época a Fortín, juez de valla, y a Salvador,
apodado Ring Ting Ting.
Las mucuchas que sirven en el Bar
a los galleros
Rumbo a la valla a abastecer
a los galleros
José Delio tiene entre sus tradiciones ponerles a los gallos
que más quiere los nombres de los hijos, que no reaccionan
negativamente por el hecho de que las aves lleven nombres de miembros
de la familia, ya que se han criado entre los gallos, y apoyan la
debilidad de su padre por los mismos.
A
José Delio, a quien le han matado incontables gallos en peleas,
tiene uno que lleva el nombre de su última hija, Susy. La
familia viaja con él a pueblos y provincias y municipios
a participar en las grandes jugadas de gallos a las que se les invita.
Entre
las galleras que últimamente ha visitado fuera de la ciudad,
citó la de Baní, gallera Máximo Gómez,
cuyo dueño se llama Pitaca, y la de Laguna Prieta, en Santiago,
cuyo propietario es Quique Fernández, y a la gallera de San
Cristóbal, donde hay unos jóvenes que calificó
de entusiasta en el gallerísmo.
Vio
vender un gallo en un millón de pesos. La Traba Yango, propiedad
de José Antonio Gómez, fue la que vendió el
padrote a un gallero de Santiago.
José
Delio es un visitante del Coliseo Gallístico Santo Domingo,
y mencionó entre sus amistades a Edmond Elías, Rafael
Perelló y el doctor Contreras, entre otros.
José
Delio dice que la Gallera del 9 es famosa, y cita de ejemplo el
hecho de que el programa Sábado Gigante decidió hacer
una programa de peleas de gallos y lo firmó allá,
donde grabaron por más de dos horas y se trató bien
a los productores del espacio de televisión de gran audiencia
en el Continente.
La Gallera del 9 cuenta entre su historia, el homenaje que le hicieron
al pelotero dominicano de las Grandes Ligas, Pedro Martínez,
quien obsequió al centro gallístico una pelota de
béisbol firmada por esa estrella del deporte.
Baile en la gallera
Mientras se cobrabra el derecho a
silla en la gallera
José
Delio, además de la gallera del 9, ha administrado otros
centros gallísticos, como el Club Gallístico Mony,
el Club Gallístico Libertad, Club Gallístico Mameyes,
y el Club Gallístico Relámpago, en Haina.
Admitió que para administrar una gallera hay que tener conocimientos
tanto de los gallos como de los galleros. Hay que ser dinámico
y tratable, ya que se hace en base a relaciones. Define el gallerísmo
como un vínculo de relaciones.
Sostiene
que se llega hasta el Presidente de la República a través
de las relaciones que se hacen en las galleras.
El
gallerismo se lleva en la sangre, se transmite de padre a hijo,
y en cada casa hay un gallero, dice José Delio, quien sostiene
que en cuanto a las mujeres el gallerismo ha cambiado, ya que antes
se entendía como cosa de hombre.
En
la Gallera del 9 se preparan Día de Damas, donde no pagan
derecho a sillas las mujeres que vayan acompañadas de su
esposo, de su novio o de un amigo, y se les trata con respeto.
El
gallero tiene una traba con unos 200 gallos, cuidado por cinco personas,
y el trabero principal se llama Wilson., y dice que mantener una
traba cuesta una gran cantidad de dinero, ya que al trabero se le
paga un sueldo y se le da un por ciento de cada jugada ganada.
La
Gallera del 9, llamada San Martín pero no conocida por este
nombre, el domingo se casaron 38 peleas de gallos desde las una
de la tarde hasta que comenzó el torneo, donde participaron
galleros del Seibo, Monte Plata y Baní, además los
de la Capital.
En la Gallera del 9 se juega todos los domingos y los miércoles
después de las seis de la tarde, donde se dan cita los galleros
Mochita, Mario, Almánzar, El Doctor Jiménez, y Mario
Fernández, de San Francisco de Macorís, entre otros.